Una web bonita que no vende es un folleto caro. La diferencia entre una web decorativa y una que consigue clientes está en unos cuantos elementos concretos. Aquí tienes los 10 que más importan.
Enamorarse del diseño y olvidar el objetivo. Una web es una herramienta de negocio: cada elemento debe empujar al visitante hacia la acción que quieres (llamar, comprar, reservar). Lo bonito ayuda, pero lo que paga las facturas es lo que convierte.
Las causas más habituales: nadie la encuentra (falta SEO/tráfico), no está pensada para convertir (sin CTA claras ni prueba social), o falla en móvil y velocidad. Una auditoría gratuita te dice exactamente qué está fallando.
Depende de su estado. A veces basta con optimizar textos, velocidad y llamadas a la acción; otras compensa rehacerla. Te lo decimos con sinceridad tras revisarla.
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